
Roberto de Vicenzo el gran golfista argentino, jugando el Dallas Open en 1968 se topo con un caddie que con una cara sombría y el corazón oprimido, le contó acerca de los graves problemas por los que atravesaba la salud y la vida de su hijo. El pobre chico tenía leucemia, dijo el caddie, las cuentas del hospital eran caras y se había quedado sin dinero. Roberto, que había sido caddie y también tenía hijos, conmovido por la historia del caddie, sacó su billetera y le dio casi todo lo que había, que eran algunos cientos de dólares.
Más tarde, cuando alguien le dijo a De Vicenzo que había sido estafado (el caddie no tenía ningún hijo, mucho menos uno con leucemia), Roberto, en lugar de furia, expresó alivio. ‘Es la mejor noticia que he oído en todo el día’, dijo”.
Esta anécdota sería publicada posteriormente por el LA Times, y es sin duda una muestra más de que la vida es cuestion de enfoques y del gran corazón y la calidad humana de De Vicenzo!





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