Era el Rey
Por: Rafael Alarcón
No es muy agradable hablar sobre el tema de las últimas semanas, pero hay mucho daño hecho y en los tiempos inmediatos el golf profesional no volverá a ser igual.
El placer del golf que nos había dado Tiger Woods tal vez no volverá a ser visto, o por lo menos no con los mismos ojos.
El mejor de los tiempos modernos aceptó llevar una vida oscura diametralmente opuesta a los principios con los que había hecho su carrera y construido su imperio económico.
Los triunfos y récords logrados son el resultado de su habilidad fenomenal, fundamentada en las enseñanzas de su padre, mentores e instructores, y las disciplinas forjadas con el tiempo. Las consecuencias de sus errores admitidos impactarán más allá de lo propio.
Hasta hoy el desarrollo del golf profesional, sobre todo en Estados Unidos, iba a cuestas de Tiger, las negociaciones del PGA Tour con la televisión caminaban de la mano con los planes a futuro de él y a las apuestas a su desempeño.
Su retiro "indefinido" ya retumbó entre las televisoras, porque si hay algo que les afecta su negocio es la incertidumbre, y mientras Tiger no diga cuándo regresará a los fairways los ratings van a estar muy deprimidos.
Un campeón como Tiger fundamenta su desempeños en tres pilares: talento físico, fortaleza mental, y todo lo que no es algo de lo anterior e incluye relaciones personales, con patrocinadores, medios de comunicación y hábitos personales. Es claro que el tercer elemento está muy dañado, y no es posible saber todo el efecto hasta que pase un tiempo.
Si bien otros grandes atletas o golfistas habían librado convivir con hábitos inadecuados, Tiger vendió su imagen alrededor de la rectitud, por ello logró vender en forma de récords cualquier asociación comercial.
Ahora, todos esos valores han caído estrepitosamente y sus principales aliados podrían serán los primeros en desasociarse. Por lo pronto Accenture ya anunció cortar lazos aunque tenga que pagar una penalidad.
Otros podrían hacer lo mismo, aunque tal vez Tiger se adelante y haga un anuncio pidiendo clemencia, perdón y tiempo. Comercialmente puede ser él quien tome la iniciativa dejando de cobrar o reembolsando algo de lo ganado. Aunque parezca descabellada la idea, es probable que así suceda para minimizar una parte del daño.
Estoy convencido de que Tiger intentará ante todo salvar el daño causado a su matrimonio, incluso a expensas de su carrera, por eso su retiro "indefinido" se podría convertir en "definitivo".
En este momento para él lo que digan los medios de comunicación no es tan importante ni lo que le cueste comercialmente. Él sabe en el fondo que ha perdido la coherencia, algo de lo que creíamos era el Rey. La tiene que recuperar antes de volver a dar la cara a quienes impactó con su golf y personalidad.
Fuente: Reforma.com
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