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La primera y más llamativa es que habrá que ver cómo afronta Tiger la presión de verse ‘obligado’ a ganar para no perder su racha de ganar, al menos, un ‘Major’ al año. Desde que se hizo profesional en 1997 sólo ha estado tres años sin ganar ningún ‘Grand Slam’, concretamente en 1998, 2003 y 2004. Desde que superó aquella mala racha de dos años en blanco, Tiger ha acumulado cuatro años consecutivos ganando ‘Majors’ (dos en 2005 y 2006 y uno en 2007 y 2008). Woods tendrá presión, pero ya sabe lo que es superarla porque hace dos años estuvo en la misma situación y no falló en el PGA.
La segunda tiene que ver con su motivación. El californiano tiene en sus manos igualar el número máximo de victorias en este torneo, que está en poder de Walter Hagen y Jack Nicklaus con cinco triunfos cada uno. Tiger tiene cuatro y llega a un campo que él mismo calificó como el más difícil del mundo, lo que supone para el mejor un extra de motivación. Hazeltine National Golf Club vio en 2002 cómo Tiger se quedó a las puertas de ganar pero también dejó un golpe para la historia y esta vez viene para no dejar escapar la ocasión.
La tercera es que llega al último grande del año en plena forma después de ganar consecutivamente los dos torneos que disputó previos a esta edición del PGA Championship. Mucho se ha hablado de su estado de forma este año y de si recuperaría su nivel después de ocho meses de baja por una operación de rodilla, sobre todo después de no pasar el corte en el Open Británico, algo inusual en él. Tiger respondió con sendas victorias en el Buick Open y en el Bridgestone Invitational.
Son razones de peso para no perder de vista al más grande. Sin embargo, siempre hay más opciones y, como siempre, está entre ellas Sergio García. Sigue sin ganar un grande, pero algo tiene cuando los expertos le colocan en las quinielas y cuando lleva en el top-ten mundial más de un año ininterrumpidamente.
La vuelta de Phil Mickelson es una alegría para todos (hizo un parón para estar junto a su esposa, enferma de cáncer), aunque es difícil que esté para ganar. Harrington defiende título, pero lleva un año horrible. Y del resto, pues casi cualquiera vale, sobre todo si es estadounidense, ya que han ganado casi todas las ediciones del PGA Championship. No habrá que perder de vista al resto de españoles que, si bien es casi imposible que ganen, no se puede descartar que estén en la pelea por lograrlo. Seguro que Miguel Ángel Jiménez, Álvaro Quirós y Gonzalo Fernández-Castaño demostrarán por qué están entre los 50 mejores del mundo.





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