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Ambiente de funeral

Sergio Esquivel | Julio 21, 2009 | 0 Comments

Tom Watson se quedo cerca de la hazaña en el British Open

Por: Rafael Alarcón

Es un privilegio poder escribir sobre lo acontecido en el Abierto Británico, por la razón que el golf nos atraiga a cada quién; lo vivido en la costa oeste de Escocia nos deja una muestra de lo enorme que es este deporte.
¿En qué otro deporte es posible ver a un competidor de 59 años casi ganar uno de los trofeos más difíciles de llevar a la vitrina de casa y de mayor emblema?
No sé si existe esa posibilidad fuera del golf, pero que Tom Watson haya perdido el Abierto en desempate contra Stewart Cink será un acontecimiento para la historia del deporte y, por supuesto, del golf. Con excepción de las familias de los contendientes, absolutamente todos queríamos ver ese putt menor a los 3 metros caer en el último hoyo para poner por sexta ocasión el nombre de Watson en la "Claret Jug".
Este Abierto, además de especial, fue diferente porque Turnberry Golf Club mostró ser un campo de exigencia total, ni por el menor de los momentos permitió aflojar en la concentración, cualquier golpe con el mínimo error fue castigado en el casi imposible rough o en las penales trampas. De pura entrada, Turnberry le cobró factura nada menos que a Tiger Woods, quien falló su segundo corte en un "Major" desde que es profesional.
Es muy probable que en Turnberry se haya visto el nacimiento de la siguiente gran estrella del golf mundial. El italiano Mateo Manassero, campeón del Amateur Británico hace un mes, de tan sólo 16 años; se mostró al estilo de Severiano Ballesteros (su ídolo, por cierto), con potencial impresionante y juego valiente. Terminó en el lugar 13.
Hay mucho que decir del rey de los links, Tom Watson. La semana que inició como parte de su regreso a la sede del "Duelo del Sol" contra Jack Nicklaus en el 77 e inicio de su gira hacia el retiro de las competencias "Grandes" el año próximo, terminó por crecer y extraer lo mejor de aquella habilidad mostrada en los años 70 y 80, que le dieron ocho "Grandes títulos".
Al abrir la primera ronda con un menos 5 se dio cuenta que el campo le permitía competir con ese conocimiento especial que poseía, por su habilidad para controlar la distancia de los golpes y la curva de la bola para hacerla botar en el lugar justo y evitar problemas. Nadie conocía mejor Turnberry.
Los greenes, a tan sólo 10.5 en la escala Stimpmeter, podrían ocultar los efectos de su edad en los putts cortos. Watson jugó a su estilo rápido, sin mucha consulta con su caddie, metió putt muy largos, falló algunos cortos, pero terminó el sueño por uno de tan sólo 2 metros y medio que no cayó.
Cink, una de las personas más afables en la Gira, se llevó su primer "Grande" con cierto sabor a villano y a costa de quien creció admirando.
Su juego paciente y fuera del escenario hasta los últimos hoyos le valió en grande para crear el ambiente de funeral y lágrimas que se vivió cuando destrozó a un emocionalmente desgastado Watson en los cuatro hoyos del desempate. Aunque recibió más aplausos la medalla de plata, Cink es un meritorio campeón.
Hasta el próximo green.

Desde Reforma.com

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Category: Editoriales

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