Ronda soberbia
Por: Rafael Alarcón
Parecía que El Players Championship marcaría el regreso de Tiger Woods al trono en el mejor golf del mundo, a pesar de un juego errático los tres primeros días, dijéramos para sus estándares, había logrado colocarse en segundo lugar con otros cuatro jugadores, cinco golpes detrás del checo nacionalizado alemán Alex Cejka.
Tiger tiene la habilidad de destruir a sus oponentes en rondas finales con la pura presencia, sea quien sea, así es como ha ganado la mayoría de sus torneos, y se antojaba que El Players Championship fuera una repetición de lo que hizo en Bay Hill hace un mes, cuando borró un déficit de cinco golpes contra Sean O’Hair y embocó un putt espectacular en el hoyo 72 del torneo.
En esta ocasión la victima sería Cejka, quien había hecho tres rondas muy buenas.
Efectivamente, Cejka perdió el rumbo desde temprano, pero el mejor del mundo mostró que aún le falta mucho por afinar en su juego después de su ausencia de los fairways por ocho meses, y empezó a pegar golpes a la derecha una y otra vez sin poder encontrar el fairway -pegó sólo 6 de 14 fairways- o el momento en que acostumbra dar la vuelta al destino.
Ese swing "arrítmico" y golpeando con el cuerpo enfrente de la bola lo metió en suficientes problemas como para no ser factor por el trofeo.
Con Tiger fuera del mapa y con la puerta abierta a cualquiera, apareció Henrik Stenson, de Suecia, quien en el Doral se cobró fama por quitarse la ropa con mucha tranquilidad hasta quedar en calzones para hacer un golpe desde la orilla de un lago con tal de mantener limpia la vestimenta.
Stenson jugó una ronda final soberbia al hacer 66 golpes en el TPC de Jacksonville, donde el diseño de Pete Dye había hecho de las suyas sometiendo el juego de los mejores del mundo a pesar que el famoso hoyo 17 "la Isla" se comportó muy generoso y sólo había succionado 30 bolas al lago.
El Players Championship terminó sin el acostumbrado drama, con una soberbia ronda en manos de un jugador impávido con muestras de potencial para llegar lejos, y con serios cuestionamientos hacia la solidez del juego de Tiger, empiezan a sonar rumores que hay diferencias con su entrenador Hank Haney.
Una Paloma
Así como me gusta exigir a mis amables foursome de lectores pagar sus obligaciones cuando pierde un compromiso, confieso que el otro día me tocó pagar al hacer una "paloma" a tan sólo 10 yardas de la bandera.
Desgraciadamente no soy Tiger Woods y mis compañeros de grupo rehusaron ayudarme a mover una roca de tres toneladas enfrente de mi bola, intenté el golpe, pero el sandwedge simplemente pasó por debajo sin tocar bola.
Ya pagué las consecuencias de hacer foursome con vagos.
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