
Por: Einar Petersen
Desde hace muchos años mantengo una gran relación de amistad con la familia Cóceres, sobre todo con Ricardo, Roberto y el gran José Cóceres.
Un día luego de practicar con ellos en la Orquídea (que de paso me pueda dar el lujo de decir que aunque sea en un partido no oficial le gane a José Cóceres en 9 hoyos de la orquídea con 2 bajo par, jugamos solo 9 hoyos porque hacia mucho calor, hacia como 40 grados) y como premio José me invito a comer un asado a su casa en los cardales.
Allí pude ver los putter de oro que recibió como premio de los dos torneos que gano en Estados Unidos, todos los Olimpia que gano y varios de los trofeos de Europa incluido el de Dubái desert classic, les juro que al ver esa vitrina llena de trofeos me emocione mucho pero lo que mas me llamo la atención fue la humildad de José cuando yo le decía que era un grande y que no podía creer todo lo que había en esa vitrina, la historia y los recuerdos vividos por el.
En ese momento el me mira y me dice: “nene todo esto lo logre porque tenia hambre, mucho hambre y la única herramienta que me dio la vida para ganarle al hambre siempre fue el golf, cuando empecé no jugaba tan bien y muchos me cargaban cuando decía que algún día me iban a ver ganar en Europa y Estados Unidos, pero lo logre a pesar que cuando esas personas me decían eso me dolía y mucho, yo dentro mía sabia que lo podía lograr si me rompía el culo practicando, y así fue, acordate que el trabajo duro siempre paga, y tené paciencia, los resultados llegan!!”
Les juro que me pinto un lagrimón por lo fanático que soy del golf y por tener la suerte de poder ese día jugar con el, ganarle aunque fuera 9 hoyos y que encima me haya invitado a su casa a comer un asado.





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