
Michelle Wie llegó a Morelia el domingo por la noche, su equipaje no. Pero los organizadores del torneo Corona Championship resolvieron esa dificultad invitándola a la tienda del club Tres Marías, sede del evento, a adquirir ropa y zapatos por cuenta de la casa. Y no fue sólo eso. Le dieron no uno, como a la generalidad de las golfistas, sino dos pases especiales “VIP” para el torneo a los papás de la jugadora, además de asignarle un guardia de seguridad sólo para ella.
El lunes por la mañana, Michelle, sus padres y su caddie estaban en la tienda de Tres Marías escogiendo su ropa de emergencia, la cual sumó, según una fuente, casi 10 mil pesos.
Según los organizadores, Wie regresó lo “prestado” pues llegó su maleta, pero ese tipo de detalles son los beneficios por ser una jugadora de alto alcance mediático en el Corona Championship de la Gira LPGA, el cual inicia mañana.
“La gente me ha tratado de maravilla”, reconoció ayer Wie, de 19 años, “la he pasado muy bien, estoy sorprendida por cómo está todo. Todo ha sido genial”.
Ayer por la tarde, oficiales del torneo y productores de la cadena ESPN discutían sobre el acomodo de los horarios de salida de dos jugadoras que es imperativo tener en la transmisión de TV: Lorena Ochoa y Wie.
Sin embargo, Michelle, quien juega entre profesionales, tanto hombres como mujeres, desde los 13 años, envuelta en críticas y alabanzas, no es la única privilegiada.
Del field de 132 jugadoras, un grupo selecto: Ochoa, Creamer y Cristie Kerr, es al que el torneo da mayores atenciones.
Por ejemplo, Creamer pidió en su cuarto un servibar y un horno de microondas para preparar sus alimentos debido a recurrentes problemas gástricos.
“Tratamos de que todas las jugadoras estén lo más confortable posible”, reconoció Manuel Romero, director operativo del torneo, “(pero) hay algunas jugadoras que requieren especial atención”.
Eso sí, Romero aclaró que a ninguna se le pagó por jugar aquí, ni se les pusieron aviones privados.
Desde Reforma.com





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